Es una estructura en forma de almendra que está dentro del sistema límbico del cerebro. Es la responsable de que podamos detectar y responder ante las amenazas. Cuando nuestros sentidos se estimulan, la amígdala ayuda a asignar una categoría que va desde el amor, al miedo o al enojo. Se le llama «secuestro de la amígdala» al proceso que ocurre cuando la estimulación emocional está fuera de proporción ante la respuesta a esta. Es como si un martillo solo mirara los clavos y no los clavara. Si nos permitimos dejar de pensar con nuestra corteza prefrontal y ver el mundo como una amenaza, solo pelearemos contra él. Con frecuencia, el enojo es el resultado del miedo. Cuando no se controla puede crear una sensación de miedo ante un Dios autoritario.